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La Franklin no será una Frankenstein / Por Ariel Velázquez.

Cuando googleas pelotas Franklin, las primeras tres opciones que aparecen en el buscador son relativas a la venta bolas que esta compañía ofrece como souvenirs al rotularlas con el logo de las 30 organizaciones de Grandes Ligas.


Y en efecto, Franklin está asociada con MLB para la elaboración de mercancía que en su gran mayoría son para el uso de aficionados y no de peloteros. Su producto más famoso dentro del diamante son las guanteletas de bateo en donde pueden presumir de tener una estrellita en la frente al ser los consentidos de peloteros como José Altuve, David Ortiz, entre otros.


Sin embargo en la fabricación de pelotas con las que se picha y batea, este año vivirán su temporada de novato luego de asociarse con la Liga Mexicana de Beisbol, para ser el productor y distribuidor de las bolas de 108 costuras.


Desde el anuncio, una ola de críticas se estrellaron sobre los directivos de la LMB por preferir a Franklin sobre Rawlings, la pelota con la que se juega en Grandes Ligas y que en México se encargó por más de una década (2004-2018), de nutrir al circuito veraniego con su producto.


Sin conocer la composición y el comportamiento de la Franklin, varios analistas y comentaristas de beisbol señalaron que prácticamente las 16 organizaciones del circuito veraniego, diputarían los encuentros con una bola de juguete que provocaría una cantidad de cuadrangulares que facilitaría romper los récord individuales y colectivos en este departamento.


Hace unos días publiqué un artículo (http://www.eluniversal.com.mx/universal-deportes/beisbol/la-pelota-que-abre-el-debate-en-la-lmb), sobre la inversión de más de medio millón de dólares que hizo Franklin para desarrollar el primer modelo que presentaron hace más de seis meses. Con el soporte de máquinas de alta tecnología, fueron evolucionando la pelota hasta entregar la nueva bola, que es elaborada en China con materias primas de igual calidad a la que emplea Rawlings en sus esféricas de Grandes Ligas.


Hay que recordar que Rawlings vendía a los equipos de la Liga Mexicana, una pelota de menor calidad en sus costuras a la que tiene MLB y con un precio mayor al que ofertó Franklin.


Muchos podríamos pensar que a menor costo, menor calidad, pero en la LMB y Franklin prometen que no será así pues el modelo de negocio va más allá de solo la compra venta de pelotas. La compañía estadounidense tendrá derechos para comercializar mercancía de LMB.


Donde ya falló la LMB y Franklin en este primer año, es en la distribución de pelotas pues resulta increíble que los equipos hayan comenzado sus campos de entrenamiento y en algunos casos disputados sus primeros encuentros, sin la nueva pelota.


Los detalles que guardan las 108 costuras significan mucho para los peloteros que lanzan, atrapan o batean y el cambio necesitaba tiempo de adaptación que seguramente no tendrán al 100 por ciento cuando el comienzo del calendario regular está a menos de un mes de distancia.


La LMB y Franklin deberán abrir el paraguas por los comentarios y críticas que habrá por parte de los equipos que tengan un inicio lento en cuanto a victorias. Es obvio que recargarán sus malos resultados en la nueva pelota que llegó tarde a sus campos de entrenamiento.


Por ahora, la Liga Mexicana de Beisbol está dividida entre los directivos que prefieren una bola más viva y lo que se mantenga como hasta ahora.


Lo cierto es que la Franklin no será un experimento que terminará como Frankestein, sino un producto más que lleva al circuito de verano a una mejor comercialización de su marca que tanta falta hacer para hacer del beisbol mexicano, un negocio más redituable y que esté en contacto directo con el aficionado que merece una mejor experiencia.



Ariel Velázquez.

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