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Béisbol deshumanizado / Por Patricia Guerra

“Un mundo feliz” es una novela del británico Aldous Huxley publicada en 1931. Se trata de una obra de ciencia ficción que narra la vida en el futuro, en una sociedad con valores y costumbres muy distintos a los que conocemos ahora. En principio, los niños, todos, son de probeta. No hay lazos familiares porque tampoco hay padres y hermanos. Es una sociedad a la que le extrajeron lo más humano que tiene el hombre: la capacidad de decisión.


¿Qué es lo más humano que tiene el béisbol? Sin pensarlo mucho, podemos decir que las decisiones de los umpires. Acertadas, erradas, ligeramente erróneas y completamente disparatadas. Así son a veces los señores de máscara que dictaminan las bolas, los strikes y los outs conforme a las numerosas reglas y a su muy humano criterio. Así ha sido durante casi 150 años, hasta que llegaron Bud Selig, seguido de Bob Manfred.


En enero de 2014, se aprobó que en todos los juegos de temporada regular y de playoffs de la MLB se llevara a cabo un sistema de repetición instantánea que revisara trece jugadas y que puede reiterar o revocar las decisiones tomadas por los umpires. Quienes defienden este sistema, hablan de un béisbol más justo, pero como en el Mundo Feliz de Huxley, lo están deshumanizando.


En la temporada 2018, se revisaron en total 1,442 jugadas previamente juzgadas por un umpire, de las cuales el 48.40% fueron reiteradas y el restante 51.60% revocadas. Basta cn ver algunos videos para convencerse de que se trata de una afrenta profesional a los umpires. Cuando su decisión es respetada regresan orgullosos a su posición como San Jorge con el dragón herido a sus pies.


Que el sistema evita controversias sobre jugadas o decisiones… Pues sí, pero ¿Es eso lo que realmente queremos? Al rato van a inventar un sistema que cante las bolas y los strikes con precisión. Por lo pronto, a partir del próximo Spring Training, se contará con un reloj que como ya se practica en ligas menores, limitará el tiempo entre lanzamientos.

Sin embargo, a pesar de los intentos futuristas y modernizadores de Manfred, jamás veremos a una máquina suplir a los umpires. Una computadora jamás podrá juzgar si un pelotazo fue intencional, ni podrá aplicar su criterio para decidir entre una obstrucción y una interferencia. Mucho menos podrá una máquina marcar un infield-fly, pues ¿quién sino el juicio humano podrá determinar si una jugada puede realizarse con un esfuerzo normal?.


Finalmente, los umpires tienen una importante función, la de ser culpables de todo lo que pasa. Si el equipo pierde, si un pelotero no está bateando, si un aficionado pelea con su esposa, si sube el precio de la gasolina, si se acaba la cerveza… Culpemos al umpire por todo, al fin para eso está, no me negará usted que al menos alguna vez ha dudado de una cuenta o de una jugada apretada y lo ha manifestado. Ni modo de insultar a una computadora.



Patricia Guerra Frese (@PattyWar)

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